Dentro del año en el que México celebra el Centenario de la Revolución es prudente destacar algunos artículos publicados en la evista Nexos (Distrito Federal, México, núm. 386, febrero de 2010) en los cuales los temas tratados son de importancia nacional y que afectan a una sociedad: la mexicana.
"¿Victoria gay?", de José Antonio Aguilar Rivera, analiza la situación del matrimonio entre homosexuales, aprobado por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal; en la que se cuestiona si es un progreso o retroceso en la lucha por los derechos civiles y el combate a la discriminación. Como cita el autor: "Redefinir el matrimonio representa una auténtica cruzada cultural".
Justo eso, una "revolución cultural" dentro de una socidad conservadora. Pero antes de avanzar, ¿qué es una revolución?
De acuerdo con la Real Academia Española (RAE) es un "Cambio violento en las instituciones políticas, económicas o sociales de una nación"/ "Cambio rápido y profundo en cualquier cosa". Dicho lo anterior y con la realidad social en la que el 40% de los defeños están en contra del matrimonio entre homosexuales, ¿se requiere una revolución o una contrarrevolución?
El investigador Aguilar Rivera, cita que "las leyes que establecieron las sociedades de convivencia o uniones civiles fueron un paso importante hacia una sociedad más igualitaria". "El problema es que las revoluciones casi siempre producen contrarrevoluciones, más aún, no parece que para la mayoría de las personas la justificación secular del matrimonio sea particualrmente absurda o arbitraria".
"La contrarrevolución, liderada por el Partido Acción Nacional (PAN), las iglesias y otros sectores conservadores y apoyados por una buena parte de la sociedad, buscaría enmendar la Constitución (Política de los Estados Unidos Mexicanos) para prohibir explícitamente el matrimonio gay".
A propósito de la Carta Magna Luis Barrón, en su artículo titulado "El futuro del pasado", postula que para una transición democrática mexicana faltaría un pacto constitucional, un regreso a la Constitución de 1917, tal como era concebida en la cabeza del jefe del Ejército Constitucionalista Venustiano Carranza.
Relacionando el tema del matrimonio gay y la Constitución de México con la Revolución, el investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) detalla que esta ley reguladora del país es el resultado lógico de una revolución exitosa.
"No necesitamos reformas de segunda, tercera o cuarta generación; lo que necesitamos es, más bien, tratar de repensar nuestro punto de partida, el de hace 92 años, el del único libro que nos heredó Carranza: la Constitución de 1917. Lo que tenemos que hacer es rediseñar nuestras instituciones".
miércoles, 17 de febrero de 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)