martes, 29 de septiembre de 2009

Jugar por Jugar

¡Gol! Gritaban todos los aficionados al presenciar el gol anotado por el equipo americanista. Sonreían, aplaudían, gritaban, cantaban porras mientras también el jugador que hiciera la diferencia del cero-cero celebrara con sus compañeros.
¿Es realmente esto un motivo valioso para celebrarlo? Para algunos seguidores talvez sí por el hecho de ver ganar a su equipo predilecto; sin embargo, para los directivos representa ganar, sí, pero, preseas económicas.

Al asistir a un estadio de futbol curiosamente todos los aficionados de un solo equipo se solidarizan con sus semejantes: comparten opiniones, porras, gritos y hasta comida y cigarros. ¡Qué gran apoyo! Ojalá así fuera en todos los sentidos y no sólo en un partido de futbol, que a mi parecer, en éstos, no tiene algún valor más allá del de ganar una posición ante los demás equipos y después un trofeo de campeones, que finalmente volvemos al mismo interés económico.

Ya todos sabemos que el objetivo de un partido de futbol es que once personas de un equipo y once del otro usen su cabeza hábil y estratega para burlar a uno del otro equipo y así poder anotar el tan esperado gol.
Realmente se debe trabajar en conjunto para lograr los propósitos; y por ese lado creo que es algo para destacarse, ya que sólo en esos ámbitos se observa el trabajo en equipo para salir beneficiados, del modo que sea.

Sin embargo, los mexicanos no somos así, en todo queremos ser protagonistas y no tratamos de “jugar” para bien tanto en el ámbito económico, educativo, social y cultural en conjunto para ganancia de todos y no sólo de los “jugadores”. Esto debe ser aplicado tanto por la sociedad como por las autoridades.

En los partidos de futbol todos en algún momento llevamos a cabo uno de los papeles de jugador, árbitro, portero. Este deporte es un fiel retrato de la sociedad: los jugadores, todos aquellos que trabajan en equipo para llevar a cabo algo; el árbitro las autoridades que los rigen bajo normas previamente establecidas; la portería, el lugar donde se pretende llegar al objetivo; y el portero representa algo o alguien que siempre estará allí obstaculizando el llegar a la portería, y por ende, el no poder obtener nuestros objetivos.

Realmente debemos tomar ejemplos externos para que podamos lograr objetivos. En este caso, no ver el futbol como un juego, sino como un patrón que se puede llevar a cabo como sociedad.
El hecho de festejar un gol por simple beneficio a unos cuantos no tiene funcionalidad, tendría si ese gol fuese anotado por todos nosotros para combatir la pobreza, desigualdad social, la guerra y que todos los mexicanos saliéramos beneficiados.

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